Por mamá (basado en un hecho real)


Las adolescentes no visitaron a su madre ese día. La mujer, terminal, tenía cáncer de pulmón. Lo peor de todo, es que el plazo de vida ya le había cumplido.

Las hermanas no tenían tiempo que perder. Ordenaron y limpiaron la casa, no sabían de qué forma saldría lo que tenían pensado.

Sara sacó la güija. Verónica dibujó el pentagrama y se encargó de que no entrase luz en el salón. Se sentaron y encendieron unas velas.

—Espero... que no seas tan idiota de moverlo —dijo Sara. Colocó dos dedos sobre el puntero movible, junto con los de su hermana.

—¿Crees que estoy para bromas? —reclamó Verónica—. Nos tenemos que concentrar, después haz lo que has leído.

El silencio no reino mucho tiempo. La escasa luz potenciaba el oído de las jóvenes. Escucharon una madera crujir, algún perro ladrar o el desagradable ruido de una moto. 

Sin más, el puntero empezó a dar vueltas sobre el tablero.

—Ahora... 

—«Satanás, tenemos un alma para ti. Deja que seamos tus musas y cómplices. Eres nuestro único amo y señor. Ayúdanos a curar a nuestra madre, por favor. Somos tuyas, te pertenecemos». 

El puntero señaló el número «cuatro», después se puso sobre la letra «A» y terminó en la «M».

—¡Esta noche, a las cuatro! —vociferó Sara.

Las velas se apagaron y el puntero dejó de moverse. Ahora no había ningún sonido. Entonces se dieron cuenta de algo terrible: habían dejado el encendedor en alguna parte del suelo, y ahora iba a ser difícil encontrarlo. 

—¡Joder, Sara! —Palpaba el suelo la adolescente en busca del mechero.

—¡Para! Escucho algo.

Comenzó a escucharse un cascabel. Sara se levantó del suelo y se dirigió hacia alguna pared en busca del pulsador de la luz. 

—Verónica, dime algo. —Caminaba apoyada en la pared.

Sentía aquel sonido cada vez más cerca. Al no obtener respuesta de su hermana, se rindió...  Se arrodilló en el suelo y una mano peluda agarró su cara. En su mente apareció una palabra: «Pulmones», después perdió el sentido.

Cuando el padre llegó a casa, no encontró a nadie. Más bien... Ellas le encontraron a él: le descuartizaron y sacaron los pulmones, se comieron la lengua y el corazón. 

Al día siguiente, en el hospital, una enfermera entró en la habitación para encontrarse una escena terrible.

La pieza estaba llena de sangre. Las dos hermanas se habían ahorcado, una a cada lado de la cama de la madre. Esta murió, porque trataron de que se comiera los pulmones del padre. Y en la pared, estaba escrito con sangre: «Cuatro almas más».

Comentarios

  1. Escalofriante relato. Más vale que lo leo a primera hora del día y para la noche se me habrá pasado el yuyu. Muy bueno.

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  2. Oh dios mío. Un escalofrío ha recorrido mi espalda mientras leía esto.
    ¿Y dices que es basado en hechos reales? Madre mía.

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    1. Sí, en Argentina. Unas chicas, después de un ritual Satánico mataron al padre e hicieron canibalismo.

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  3. Hola,
    Wow te quedo una narrativa enigmática, violenta, cruda y de lo más espeluznante. Pensar que está basado en un hecho real me da escalofríos!🤯
    ¡Buen trabajo, me gusto!
    Saludo

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    1. ¡Hola, yessikan! Me alegro mucho de que te haya gustado. Sí, hay parte de real y casi supera la ficción. Un saludo.

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  4. ¡Hola, RR! Madre mía, como se suele decir la realidad supera la ficción. Estremece pensar que esta historia fuera real y constatar a dónde puede llegar la mente humana. Un basado en hechos reales que desde luego logras plasmar con toda su crudeza en un relato que atrapa desde la primera línea. Un abrazo!

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    1. ¡David! Perdón por tardar en responder. Pues sí, como somos los humanos... El mayor misterio somos nosotros mismos. Gracias, un abrazo.

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  5. Seguro que con un buen sofrito está buenísima.

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    1. Jajaja. Te agradezco en primer lugar el comentario. No sé, capaz que pronto nos encontramos tapas en los bares.

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