Tres años ya



Cerré la puerta como cada noche. La casa estaba helada y ese olor putrefacto llegó a mi nariz. «Tres años ya...», pensé. 

Una mano asomó entre las cortinas, indicándome que me acercará —sabía que si encendía la luz, esa cosa se pondría a dos palmos de mi cara, aprendí la lección hace dos años—. Esa mano gangrenada, con esas uñas que llegaban hasta el suelo me hizo una reverencia y corrió la cortina. Su rostro era una mezcla entre serpiente y humano, sus ojos color miel y esa lengua dividida en dos. 

—¿Aún no me has olvidado, verdad? —me dijo, acercándose mientras arrastraba sus uñas por el suelo—. Déjame cuidar de ti, sabes que te puedo dar mucho placer.

Paralizado sin saber que decir, emprendí una guerra interior. Este año tampoco podía sucumbir, por culpa de ella lo perdí todo... Mi trabajo, familia, amistades. 

Su cuerpo cambió a la de una mujer hermosa, atractiva. Desnuda se aproximó a mí y agarró una de mis manos, después se acercó a mi oído.

—Te haré disfrutar como antes, créeme —susurró, mientras colocaba mi mano en uno de sus senos.

Reconozco que tocarla hizo que enseguida mi falo se pusiese bien duro, pero me aparté de ella y solté su mano con algo de brusquedad. Me miró con desprecio y la bella mujer me mostró unos colmillos enormes, como si fuese una vampiresa.

—Así que... Pretendes esquivarme un año más —expresó, tapando su cara con las manos. 

Entonces, empezaron emanar de ella unos lamentos de niño.

—Papá, porque me haces esto —Y al quitar sus manos, desveló el rostro de mi hijo fallecido—. Papá, no me querías, ¿verdad? Nunca estuviste a mi lado, morí por tu culpa, te odio papá.

—¡¡Vete!! —grité. Acto seguido, lágrimas salieron de mis ojos y lloré sin control, me dolía tanto lo que veía... Mi pequeño en ese cuerpo de mujer, que pretendía hacerme daño. 

—Eres el peor padre del mundo. ¡¡Tu culpa!! ¡¡Tu culpa!!

—¡¡Cállate, zorra!! Me lancé contra aquella cosa con todas mis ganas y rabia, con intenciones de pegarla un puñetazo, pero fallé el golpe, ya que esa cosa se mueve de sitio con facilidad.

Me puse de rodillas y lloré aún más fuerte. Esa cosa se acercó a mí, aprovechando mi vulnerabilidad y colocó una mano sobre mi hombro.

—Hazlo, solo tienes que ir a tu habitación y disfrutar, todo saldrá bien, te lo prometo. Nadie te puede dar más placer y felicidad que yo. 

—¡No puedo más! —dije, secándome la cara—. Me levanté y fui corriendo a la habitación.

Al llegar, ella estaba desnuda en la cama, con ese cuerpo morboso y digno de pasar una noche entera de sexo duro y satisfacción. Señaló el cajón con un dedo.

Me acerqué a la mesilla, abrí el cajón y saqué la bolsa. Contenía esa sustancia blanca parecida al azúcar o harina. «Tres años ya», dije para mí mismo, mientras miraba la foto de mi hijo.

—Adelante, esnífala —me dijo, mientras masajeaba mi miembro con su mano.

Abrí la bolsa y recordé como era mi vida antes, cuando él estaba y todo tenía sentido. Metí un dedo dentro de la bolsa y llené la yema con el polvo mágico. 

—¡¡Tres años ya!! —grité—. ¡¡Ah!! —Sudaba y dudaba qué hacer.

—Venga, cariño, hazlo. —Me bajó los pantalones y acercó su boca a mí.

—¡¡No!! —Tiré la bolsa al suelo y la pisé—. Me das asco, fuera de aquí.

La mujer desapareció y volvió a aparecer en la puerta de la habitación en forma humana, pero esta vez de hombre y su apariencia era la de un macho cabrío. Su voz cambió y dijo algo antes de desaparecer del todo.

—Tu hijo está en el infierno conmigo, te esperamos.

Perdí el sentido, pero no caí en las drogas de nuevo. 

A día de hoy sigo con depresión. Entro en casa como cada noche, «cuatro años ya...».




Comentarios

  1. muy bueno, es como lo que sentiría un adicto a las drogas...

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    1. Gracias, Alexa. Pues sí, más o menos he intentado expresar eso. Me alegro de que te haya gustado.

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  2. Kikeeeee , es buenísimo, es un montón de sensaciones juntas , eres impresionante

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    1. Hola, hombre misterioso. Un saludo, sabes que te aprecio mucho. ^^

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  3. Hola, Sombra
    Me gusta mucho tu relato de terror psicológico, que la verdad es alucinante,
    Un personaje que experimenta la paranoia, euforia al luchar por abstenerse de la maldita droga. Cuatro años ya… de esa lucha interna. Espero que siga así, arraigado a su fortaleza.
    Un saludo

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    1. ¡Yessykan! Qué alegría leerte por aquí. Pues sí, el hombre lleva cuatro años luchando contra esas ganas de drogarse. Yo también le deseo a mi personaje lo mejor. Gracias, un abrazo.

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  4. ¡Hola, RR! Buenísimo, un relato de terror en el que das forma corpórea a lo más terrorífico que puede existir en nuestro mundo: nuestra propia conciencia. Leyéndolo he sentido la misma sensación que cuando vi El Exorcista, en el que el verdadero poder de la niña poseída era mostrarnos nuestras culpas, nuestros pecados. Enhorabuena!!

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    1. Si comparas lo que he escrito con El exorcista, entonces ya puedo morir tranquilo, ¡qué piropazo! Gracias, David.

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  5. Hola, RR.
    Qué buen relato. Tu personaje transmite perfectamente lo que siente, lucha interna, terror, desprecio y ahogo. Con todos esos demonios que le pululan encima, y a cada cual peor. Psicológicas y estremecedoras letras.
    Me ha gustado mucho, sobre todo por que has hecho que estos demonios se muestren como si fueran de carne y hueso y no solo estuvieran en su conciencia.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Irene. Me alegro de que se haya entendido el relato. Agradable leerte, un abrazo.

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  6. Me ha gustado. ¿Seguro que es tuyo? Es broma xD. Muy buen relato.

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