NOCHE DE REYES


 

NOCHE DE REYES

                Érase una vez dos hermanos que prepararon sus cartas a los Reyes Magos. Luis sabía que no se había portado bien, así que decidió cambiar la carta de su hermano Daniel. Quiso una consola aquel año y no dudó en realizar el engaño. A Daniel, desde que estaba enfermo, todo le regalaban y, a su hermano, aunque no le apartaban, no le daban toda la atención que necesitaba.

                El 5 de enero, por la mañana bien temprano, Luis le confesó a su hermano.

-          Perdóname Daniel, la carta te cambié. Quiero una consola nueva. –dijo queriendo huir a su cueva.

-          ¿Qué hiciste? Por tu culpa mamá se pondrá triste.

-          No es para tanto. Sólo es un regalo por otro. Ni mamá ni papá se tienen porqué enterar. –dijo pensando que del castigo se iba a librar.

                Ese día hubo una gran nevada, pero su casa no quedó aislada, y Daniel pudo ir a decirle a su amiga, lo de la carta cambiada.

-          Madre mía. ¡Me han cambiado la carta! –dijo preocupado nada más ver a Marta.

-          Escríbela otra vez. –propuso Marta mientras la nieve se posaba en su rosada tez.

-          No se puede, es tarde. ¡Ya no les llegará! Los reyes Magos, pronto vendrán.

-          Puedo compartir mis regalos contigo. –dijo Marta abrochando su abrigo.

-          Gracias, pero no es eso. Les pedí que me curasen para que mis padres se alegrasen. Están tristes desde que me dijeron que se me iba a caer el pelo. –dijo señalando su cabeza con el dedo.

-          Eso no es tan malo, te daré un gorro de regalo.

-          Eres la mejor. –dijo antes de abrazarla con amor.

                De repente a Marta le vino la solución de la carta.

-          ¿Recuerdas la historia aquella? Los Reyes para encontrar al niño siguieron la estrella más bella. Sigámosla esta noche y encontremos a sus majestades, antes de que lleguen repartiendo sus bondades.

                Esa tarde a las seis, cuando ya no había sol, los dos escaparon con un farol. Estaban decididos seguir a la estrella más brillante, aunque para ello debían adentrarse en el bosque que tenían delante. El suelo blanco con un manto nevado, brillaba bajo las estrellas de un cielo despejado, siendo testigo del crujir de las pisadas forzadas de los niños que ya entre los arboles andaban.

                Pensaron que se habían metido en un gran lío, cuando sus cuerpos empezaron a resentirse por el frío. En uno de los vistazos al firmamento, de la estrella bajó otra en ese momento. Conforme se acercaron, más calor notaron, hasta que llegaron a un claro, donde la nieve no se veía por mucho que miraron. De la estrella salieron tres figuras, blancas y brillantes como luces puras. Daniel en los reyes Magos pensó, y cuando su deseo fue a decir, en su mente pudo oír. “Tu deseo ha sido concedido mas no cuentes a nadie lo aquí sucedido”.

                A casa regresaron y a las semanas los médicos asombrados, les dijeron a sus padres los resultados, todos los males que al cuerpo de Daniel atacaban, por ningún lado se encontraban.

Comentarios

  1. Qué linda historia, Nidark. Gracias por compartirla en este rincón del misterio. La travesura de un hermano, la ayuda de una fiel amiga y el milagro de los Reyes. Muy buena historia.

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  2. Me ha encantado. Muchas gracias y un abrazo.

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  3. me gusto mucho, al final tuvo su deseo, lindo final

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