Microrrelato para no dormir 7#



Escucho a las enfermeras reír. Caminan por el pasillo y el sonido de los tacones no me deja indiferente. Tengo miedo de moverme, algún conducto podría desconectarse. Una carcajada repentina me hace respingar. Empiezo a sentirme raro, quiero pedirles que bajen la voz, aunque el tubo de mi boca me lo impide. Cierro los ojos, solo me queda intentar dormir.

«Por fin se han callado», me relajo y dejo mi mente en blanco. Cuando estoy a punto de dormir, el chirrío de la puerta me devuelve a la dura realidad. Quien haya entrado cierra con sutileza.

—¿Cómo está, señor? —Algo no iba bien. La voz era grave.

Abrí los ojos para entender qué pasaba. Una enfermera me daba la espalda mientras parecía preparar una inyección. Solo podía mirarla sorprendido.

—Ya está, señor. Aquí está la última dosis. —Golpea con un dedo el cilindro que contiene la aguja y sale disparado un poco del líquido—. No se asuste por la voz, es normal.

Comienzo a ponerme muy nervioso. Se da la vuelta y descubro que está enmascarada. Me invade una frustración acompañada de terror y rabia. Hago un gesto con la cara para suplicarle que no me haga daño, pero coloca con suavidad una mano en mi frente.

—Tranquilo, no pasa nada. —Acerca su cara a la mía y sisea. Puedo sentir el aire que sale de su boca y acaricia mi rostro. Después, me susurra al oído—. Te hemos preparado un regalo de despedida...

Entonces clava la inyección en mi hombro y noto cómo algo fluye por mis venas. La brisa de una sonrisa llega a mi cara y ella se levanta de nuevo. Me observa sin decir nada durante unos segundos. De un bolsillo de la bata saca unas hojas.

Sé que me estoy muriendo. Mi vista lucha por no irse. Ella abre uno de los folios doblados y me enseña un dibujo infantil.

—Este es mío, ¿lo recuerda, señor? —Me muestra otro y solo consigo expresar una lágrima—. Este es el de Carla. No le va a doler, señor, ¿lo recuerda?

Comprendo que los dibujos eran de cuando fui psicólogo. Es tarde para pedir perdón, porque  destruí la inocencia de muchas niñas y manché sus vidas para siempre. Y sin más, todo se apagó.

Comentarios

  1. Es muy bella la manera en que logras introducir al lector en tus personajes 🤗

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  2. Hola!
    ¡Tu imaginación es vasta, Misterio!
    Tienes la capacidad de aterrar al lector con las descripciones terroríficas.
    El final la verdad me impacto! Mira que bien merecida esa venganza.
    Abrazo

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  3. Me quede con ganas de seguir leyendo, y eso es ¡Genial!... "un aullido desde el mar"

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  4. ¡Maravilloso, Kike! Tus historias cada vez cogen más fuerza e intensidad. ¡Enhorabuena!

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  5. Ya decía yo que la psicología no es una ciencia exacta.

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  6. ¡Hola, RR! Jo, que relato tan chulo para los que amamos este género. Un relato pulp de venganza fantasmal, en el que tras compartir el desconcierto inicial del personaje, se nos revela al final su verdadera esencia haciéndonos ver quién era de verdad el monstruo. Fantástico! Un abrazo

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