Una mansión encantada en 1978 (Elige como continuar)



Era el año 1978. Aquella noche llegaron a ese lugar al que tanto planearon ir. Lara no parecía tan entusiasmada como cuando decidieron ir. 

Bajaron del coche y se acercaron a la tétrica y gigante casa. 

¿Seguís con cojones suficientes para entrar aquí? —preguntó Mario. Él estaba muy seguro de sí mismo.

—No esperaba este lugar tan espeluznante. —Lara pidió con la mirada salir de allí—. Por mí nos vamos. ¿Qué opinas, Saúl?

—Sé que hay muchas leyendas sobre este lugar, pero tranquila, no pasará nada. —Intentó mostrar confianza, pero la verdad es que él también estaba incómodo. 

Hacía mucho frío. El ambiente emanaba tristeza. Los sentidos de los exploradores se agudizaron y la adrenalina pasó a ser primordial. Mario abrió la puerta, la cual les dio la bienvenida con un sonido desgarrador. Encendieron las linternas. Las baldosas crujían, el ruido de estas era acompañado de algunos sonidos de animales del bosque y sobre todo del de los mosquitos. Aquel lugar olía fatal. Llegaron a lo que parecía un salón. Encontraron sillones viejos, pero ninguna pared estaba pintada. Se percataron de que eran los primeros en explorar ese lugar.

—He oído algo —avisó Mario en voz baja. Apoyó un dedo en su boca—. Escuchad.

La tensión de aquella casa era muy fuerte. Sentían que algo les vigilaba. 

—Salgamos de aquí —susurró Saúl.
—Sí, por favor —añadió la compañera.

No dio tiempo a seguir la conversación. Escucharon tres golpes muy fuertes. Se quedaron en silencio. El sonido de unos pasos hizo que hubiera intercambio de miradas.

—Lo siento. Me voy... —insistió. Estaba asustado.
—Espera, voy contigo. —Lara le agarró de la mano.

El chico no tardó en cambiar de opinión. Vio como una sombra cruzaba el pasillo de un lado a otro en dirección a la salida. «¿Cómo voy a explicar a Lara que nos quedamos?». Se quedó inmóvil.

—¿Qué pasa? —inquirió Lara—. Vámonos, joder...
—Espera un momento, por favor. —No se le ocurrió ninguna excusa—. Algo no va bien ahí fuera.

Mientras, Mario sacó la grabadora de voz. Quería captar el audio de las pisadas que se escuchaban. A menudo usaba esa máquina para hacer preguntas a los entes y recibir psicofonías. Los tres se colocaron en medio de aquella sala y el líder del grupo preguntó.

—¿Hay alguien aquí? ¿Eres tú el ente de las pisadas que se escuchan? ¿Te molesta que estemos aquí? ¿Nos quieres hacer daño?

Apretó el botón de stop. Después puso la grabación. No se escucharon pisadas, pero en la última pregunta: «Miedo... Daño... Lara». Era una voz femenina, avejentada y rasgada.

 Los pasos dejaron de escucharse. Una puerta comenzó a abrirse poco a poco. Algo respiraba muy fuerte detrás... Se quedaron paralizados. Todo se quedó en silencio durante unos segundos. La puerta se abrió de golpe. En ese instante: «¡¡Ah!!», Lara fue agarrada por algo que no pudieron ver y fue arrastrada hasta una de las habitaciones del pasillo que daba a la salida. Cuando corrieron detrás de ella para salvarla, ya se había cerrado el portón de aquella pieza. Intentaron tirarlo a patadas, pero algo desde dentro se lo impedía. Quisieron huir, pero la puerta de salida se cerró de golpe.

—¿Alguna idea? —preguntó Saúl.
—Tendremos que buscar una ventana para salir. Algo quiere que recorramos la mansión.
—¿Vamos a abandonar a Lara?

Al hacer esta pregunta, se escuchó la voz de la joven. Provenía de aquella habitación en la que estaba. Solo que... La voz no era la misma de siempre, era más grave y ronca.

—En esta casa los pequeños acostumbran a jugar al escondite. Mamá busca a los chicos y se los come. ¿Dónde estáis? 

—Esa no es Lara —dijo Saúl.
—Tenemos que salir de aquí. —Mario se acercó al portón—. Lara, ¿estás bien?
—Uno... Dos... Tres... —comenzó a contar la voz sin responder.

Una vez más intentaron salir de la mansión por donde entraron. Pero no pudieron, la salida estaba sellada.

—Treinta... Treinta y uno...

—Joder, Mario... Vamos a armarnos con cualquier cosa y nos enfrentamos al problema. Hay que salvar a Lara.
—No. Buscaremos una salida por la puerta que esa cosa abrió justo antes de que se la llevara.

—¡Y cincuenta...! —Tira el portón de un golpe—. ¡Tengo mucha hambre, niños!

Toma una de estas decisiones en el canal de Telegram:
Mario y Saúl buscan algo con lo que defenderse y se enfrentan a Lara.
Se adentran en la mansión y se esconden.
Intentan que Lara razone.
—¡Coño! ¡Creo que tengo cerillas!

*Y si no tienes Telegram, puedes elegir una de las opciones escribiéndola en la caja de comentarios. La tendré en cuenta.
*La encuesta finalizará el 22 de marzo —ese día incluido—. 

Comentarios

  1. ¡Hola, RR! Ostras, como aquellos libros de Elige tu aventura... A ver, a ver, como esta semana terminé de leer La maldición de Hill House y estoy en plan Rambo me decantó por "Intentan que Lara razone", a ver cómo lo logran. Estupenda propuesta! Esa cuenta a lo juego del escondite sin duda pone de los nervios en esa situación. Un abrazo!

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    1. Gracias por la visita, David. Un voto para esa decisión y veremos si sale ganadora en la encuesta total. Un abrazo.

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