Una cita esta noche

 



Te vigilo, estoy esperando mi oportunidad. Sabes que eres mi presa. ¡Pobre humano escéptico! Esta será nuestra noche.

Te aviso porque disfruto más así. Quiero ver cómo tiemblas, alimentarme de tu miedo hacia mí. Ya me diste bastante poder. Cuando llegue el momento no olvides contar hasta tres.

No podrás encender ninguna luz. Es verdad... te contaré un secreto: el sonido de las cañerías soy yo, también el de la nevera, madera y todo lo que pensabas que era algo normal. Voy a disfrutar mucho esta noche comiéndote.

Cuando te levantes para ir al baño te observaré desde la puerta, tranquilo, no podrás verme a través de ningún espejo. Pero sí que sentirás una caricia con mis largas uñas en tus tobillos, suelo estar debajo de tu cama. Me encanta que me sientas detrás de ti. Lo mejor de todo es que a veces has notado mi respiración en tu piel, pero hoy va a ser todo mucho mejor.

Así que... Hagamos algo: cuando vayas a salir del baño para ir a tu cuarto, sin que puedas evitarlo contarás hasta tres y abrirás la puerta. Allí estaré yo para devorar tu cabeza y arrancarla, estirando con mis dientes y boca. 

Recuerda que esta noche mientras caminas en la oscuridad, estaré riendo y esperando tu alma. «Uno, dos y tres» 



Comentarios

  1. Que miedo!! Creo que esta noche no me levantaré para nada!!

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  2. Uno, dos y tres. Tenías cabeza ahora no, ya ves.

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  3. Esta noche , no me levanto al baño, esta genial

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  4. ¡Hola, RR! Jo, ¡qué excelente uso de la segunda persona! Diría que has logrado un texto interactivo en el que ese ser y el lector establecen una conexión directa, lo que desde luego no nos deja demasiado tranquilos... ¡Ostras! En este momento he escuchado encenderse la radio del despertador...

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    1. Llegué tarde para avisarte de que no vayas a mirar. Jajajaja, gracias, David.

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  5. Ay, RR. Creo que nos has endosado algo en la retina y ahora a ver quien es el listo que no teme que llegue la noche, ja, ja, ja Muy bueno, siniestramente bueno.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Irene. Pues yo recordé el relato cuando fui al baño. Menos mal que lo escribí yo y lo recordé .

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  6. Es tranquilizador que ataque a la cabeza y no, por ejemplo, a los genitales.

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