Amor en un lugar escondido


Espero que Debo acepte de nuevo. Mientras tanto, voy incentivando mis sentidos: escucho  música relajante, afuera llueve como pronosticamos; aunque su sonido me ayuda aún más. Mi piel se eriza, porque falta poco para que ella llegue. Acaricio el libro que me regaló la última vez: El manifiesto de un mártir. Aún huele a su perfume...

La puerta se abre. Es ella... entra y aún no me ha visto. Hace un carraspeo con la garganta, para que la gente envidie el Iphone 12 pone pro que lleva en la mano. Siempre haciéndose notar. Unos chicos al final de la sala la observan, está preciosa. 

Cruzamos miradas y al caminar hacia mí tropieza con una silla. Ahora aún más gente la observa y sus mofletes se ponen rosados, sabe que me vuelven loca al ponerse así. 

—Al grano. ¿Dónde está el libro? —Ni hola ni nada, es un desastre.

—Te he avisado, porque solo existe un ejemplar. Pensé que podríamos disfrutarlo juntas y no pelear. De hecho, si quisiera ya me lo hubiera llevado. 

—Está bien... —Saca un fajo de billetes de cincuenta euros—. ¿Cuánto?

—¡¿Qué?! —Tengo que bajar la voz, la gente nos mira—. Ven... —La agarro de la mano y la llevo donde está el libro.

El pasillo es poco frecuentado, menos mal. Pongo el libro sobre una de sus manos y la 
otra la llevo a mi pecho, donde mi corazón late con tristeza, pero ahora lo hace más deprisa. Ella se queda pensando unos segundos y me mira a los ojos... 

—¿Escuchas a mi corazón bailar? —Mis ojos están brillando, no lo puedo evitar.

—¿Queda poco tiempo, verdad? —susurra mientras derrama una lágrima.

—En este libro tenemos una casa para nosotras solas, con un lago.  —Lo abro... hasta encontrar la foto de un amanecer, apoyo uno de sus dedos en la foto y la acaricio con él—. Te deseo...

La beso con pasión, tenía tantas ganas. Nuestras bocas emanan de sus movimientos sexualidad, morbo, amor, deseo, impaciencia. Nos dejamos llevar y lo sentimos todo, una explosión interior que desemboca en un abrazo.

—No tengas miedo a lo que sientes, solo necesito tu sonrisa y yo te daré calor.

El momento es perturbado por los sonidos de un trueno, las luces se apagan. Las sillas se mueven sin delicadeza y la gente empieza a huir. 

—Ya están aquí... —Los llamamos «Lobos del mar», porque parecen nadar por el tiempo—. Entonces, continuaremos huyendo... ¿verdad?

—Así es  —explico—. Si queremos seguir sintiendo esto, tenemos que escapar de nuevo a otra historia. La envidia y celos crea monstruos. Bibliotecas hay muchas, pero libros como este, solo uno. No nos encontrarán.

Colocamos el libro en nuestras manos. Hemos elegido bien esta vez: Amor en un lugar escondido.

La puerta se abre, su sonido nos estremece. Las pisadas de un animal grande se escuchan por la sala.

—¡Rápido! —Abro el libro y las dos ponemos las manos en él. Estamos aterradas.

Una mirada terrorífica se presenta en el pasillo. Se escucha un gruñido. Nos muestra sus dientes afilados y sale disparado hacia nosotras.

—«Señor de los libros y el tiempo, haz que viajemos a este momento». —Lanzamos el hechizo y desaparecemos justo antes de que el lobo nos alcance.

«Algo ha salido mal, me siento desorientada y Debo no está a mi lado. ¿Otra vez aquí? Mi mente se pone en blanco y no lo puedo evitar».

«Espero que Debo acepte de nuevo. Mientras tanto, voy incentivando mis sentidos...»






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