Amigos, magos y un cerdito volador

Hoy he aprendido una cosa nueva. Esto hace que recuerde a alguien muy importante para mí en el mundo de la magia.

De siempre quise hacer hechizos y ser un buen mago. Aún soy un aprendiz, pero lo fui más aún.

Iba con mi varita por la ciudad. Muchos magos de verdad se juntaban para intercambiar conocimientos. Me acercaba a su grupo, quería ser como ellos: crear dragones, minions, hacer crecer árboles, conseguir que objetos flotaran. No sabía cómo ejecutar los encantamientos correctamente y siempre creaba un cerdito con un ala. Mi pobre cerdito... Al rato desaparecía, pero nunca olvidaré los momentos graciosos que pasé cuando este intentaba volar y caía. Una vez le construí la otra ala con cartón, tenía tantas esperanzas de que volara, que lo llevé a un barranco. Creo que él no tenía tantas, por cómo me miraba. 

—¡Vamos, Pinki! —Le puse nombre y todo. Le empujaba, pero no quería moverse. De hecho creo que hasta sudaba, pobre...

Entonces vi a un hombre a lo lejos. 

—¡Señor! ¡¿Es usted mago?! —le pregunté, para llamar la atención y porque quería que él viese que mi magia iba a funcionar.

El hombre se acercó y miró al cerdito. 

—Adelante, empújalo. —Sacó una varita y con unos movimientos primero hizo desaparecer las alas del cerdito. Después la volvió a agitar e hizo que del animal salieran dos alas grandes, como las de los ángeles. 

El cerdito saltó por el barranco y comenzó a volar. En la lejanía terminó el hechizo y desapareció.

—Impresionante, señor —expresé sorprendido—. ¿Puedo mostrarle más hechizos? No necesito que me enseñé, solo que me diga su opinión. —Todos los magos se reían de mí, no quería molestar a este.

—¿Quieres que vea más hechizos? Adelante. —Se cruzó de brazos—. Solo... Tengo una condición.

—¿Cuál?

—Que me dejes corregir lo que haces mal y enseñarte lo que sé.

Ese fue el comienzo de una bonita amistad. Pasábamos tardes enteras con embrujos, encantamientos. Poco a poco fui aprendiendo de él. Aunque su estilo era antiguo, me sirvió como plataforma para crear un cerdito igual que el de aquel día. Pasé a crear animales, mover objetos poco pesados. Creábamos caballos y salíamos juntos a pasear. Nunca olvidaré los buenos momentos que pasábamos juntos.

Un día fui a buscarle, golpeé varias veces la puerta, pero no respondió nadie. Sé que puedo resultar un poco pesado, así que esperé un tiempo. Me acerqué a donde vivía más veces, pero nada. Probé a mandarle varias cartas, pero nunca me llegó una respuesta.

¿Qué es lo que hice mal, amigo? ¿Por qué ya no podemos disfrutar de la magia que nos hizo pasar tan buenos momentos? 

Ahora estoy en un grupo de magos. Las que considero mis hermanas en el arte de la magia me corrigen y enseñan cómo hacer que mi estilo sea mejor cada día. 

Dibujo dragones y tú no estás. Te dedico canciones y tú no estás. Amigo... 

He creado este hechizo para ver si me respondes al leer este relato. No olvides que llevo tu sangre en cada pergamino. Un abrazo de tu aprendiz. Gracias, maestro.


Comentarios

  1. Precioso, con un toque amargo al final. No me esperaba que el maestro desapareciese. Pero me ha encantado.

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    1. Hay una maga por ahí a la que aprecio mucho. Aún tiene pendiente aprender a escribir diálogos. Es un poco lioso, pero sé que aprenderá.

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  2. ¡Hola, RR! Un relato precioso que al terminarlo, perdona la osadía, me ha sugerido como un mensaje a alguien que, ojalá, sea hechizado por el mismo y responda. La magia está para eso. Un abrazo!

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    1. El hechizo ha funcionado. Estoy muy contento de que esa persona me haya respondido: "Gracias. La historia es bastante mala, ja,ja,ja. Pero me ha gustado mucho leerla...".

      Estoy feliz. Un abrazo, David. Siempre es muy agradable verte por aquí.

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  3. Hola, Misterio
    Que encanto de personaje, muy tierno, muy bonito y agradecido a la vez, me parece que has creado un ambiente mágico a la perfección, en toda la esencia de la historia. Un placer leerte.
    Saluditos

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    1. El placer es mío. Da gusto tener visitas como la tuya. Muchas gracias. Un saludo.

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  4. El comentario va perfecta al relato. El cerdito el personaje que más me simpatizo ( pobrecito tenía miedito por saltar)

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