Quiero que recuerdes que... (Para adultos)


Perdona por escribirte, pero quiero que recuerdes lo que vivimos aquella noche.

Y pensar que todo fue por aquella canción, la que te hizo pensar que nos conocíamos de siempre, cuando en realidad solo eran cinco minutos. Quiero que recuerdes que...  fui yo el que te llevó a esa sala con la suficiente luz para evocarte desnuda, en la que te dejé bien claro que te amaba, pero que aún más te deseaba.

Acaricié tu rostro, te besé con pasión y mientras lo hacía llevé mis manos a tu cintura; colocaste las tuyas en mis hombros y nuestras bocas se juntaron de nuevo. Una llama se prendió en mí y pasé a tu cuello, el cual expresaba placer a través de tus ojos. Quise que mis dedos recorrieran tu espalda, activando esas pequeñas cosquillas que parecen electricidad. 

Quiero que recuerdes que... te ibas calentando y desabrochaste mi camisa, la cual terminó siendo lanzada al vacío de alguna parte. Aún puedo sentir tu lengua en mi torso, aún escucho la hebilla de mi cinturón... aún ardo al rememorar cuando agarraba tu cabeza y la ayudaba a moverse. Esto provocó que te subiera en mis brazos y te sentara en aquella mesa con la altura perfecta. Te quité la falda y por encima de la tela puse mi mano, a la que ordené que te acariciara con suavidad, primero por los lados, después de abajo hacia arriba. Te despojé del sostén, para encender mis ojos con lo que más me atrae de ti.

Fui directo a tus pechos, halagándolos con manos y boca. Recuerda cómo tu piel se estremeció cuando exploré detrás de tu ropa más íntima, haciendo arte con las yemas de mis dedos. Me presentaste tus otros labios, que no tardé en tratarlos con pasión y ansia. Después les di vida, mientras te hacía enloquecer en ese lugar que tienen justo encima. 

Quiero que recuerdes que... no tardaste en pedirme que fuésemos uno. Entonces hicimos el amor. Escuchamos música en nuestro interior y las eternidades sintieron envidia. Nuestras mariposas del estómago se convertían en paisajes de amanecer y mar. Nuestros corazones bailaban juntos a través de nuestros ojos, experimentando magia, vida, cariño, amor, más amor.

Quiero que recuerdes... En especial esta parte, porque fue la primera vez que te mentí: «¿Ya? », me preguntaste algo decepcionada. «Sí, ya...  Ya hemos terminado de hacer el amor, ahora vamos a follar», te respondí. 

¡Quiero que revivas cómo agarré tus piernas y las puse sobre mis hombros! ¡Qué guerra tan dura! ¡Tu cuerpo solo sentía placer, mientras fornicábamos al igual que animales! ¡Tus pechos subían y bajaban sin parar, entre tanto placer, mis genitales chocaban contra ti!: «¡¡Sigue así, hijo de puta!!» ¡Quiero que recuerdes que... Te hice gozar como a una perra! ¡Me abofeteaste y me pediste más! ¡Te levanté  y  coloqué con violencia de espaldas a mí! ¡Apoyaste tus manos en la mesa y volvimos donde lo dejamos! ¡Dejé que fueras tú la que molieras el café, encendiendo aún más las llamas! ¡Quiero que tengas presente cómo te azotaba y nos faltábamos al respeto! «¡¡¿Te gusta así, puta?!!» ¡Te diste la vuelta, me insultaste con la mirada y te abalanzaste sobre mí, abrazándome con tus piernas! ¡Mientras te columpiabas en mí, dejabas tu sello en forma de garras en mi espalda y cuanto más me insultabas, más placer te daba!  

Quiero que recuerdes que... estallamos a la vez, destrozándonos en aquella pared. Gritamos, desahogando y expulsando cada uno lo que había provocado del otro. Terminamos de ser uno, terminamos en aquella sala con la suficiente luz para evocarte desnuda.

Recuerda en esa celda en la que estás, que fui yo el que te puso las esposas mientras fumábamos el cigarro «de después». Nunca olvidaré cuando vi tu foto en la comisaría y la de los asesinatos que cometiste, no pude evitar amarte y desearte; no pude evitar mirar tu foto en el baño y masturbarme, sabiendo las almas que absorbiste, entre ellas, la de la zorra de mi mujer. Nunca olvides nuestra canción de cinco minutos, nunca olvides que te amo, ¡pero ni se te ocurra olvidar que te deseo! 

He pedido el traslado a la penitenciaría en la que te encuentras, hasta entonces, quiero que recuerdes que... 


 

Comentarios

  1. Ostia!!!!!! Fenomenal.
    Déjala que muela el café....

    Me gusta el giro de la historia.
    💪💪👍

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